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domingo

Embrujo

Atónito me han dejado mis ojos al desprenderse de las intenciones encomendadas por mi razón y perseguir tu aura fantasmagórica, esa estela rizada que desprende tu cuerpo juvenil y ha sido el inusitado hechizo que me ligó a perpetrar tu belleza.

Acabas de estar y ya te extraño con consternación. Ya nada alcanza. Mi piel siente, no entiende de prohibidos y sólo quiere fundirse con tu abrigo.

He caído en la red, atrapado entre palabras que cobran vida y se conjugan con imágenes que me transportan a lugares inhóspitos donde la música invade el espacio.

Amor, perturbaste mi sensatez dejándola cautiva. Te has presentado otras veces, con otras formas pero no logro cobrarte inmunidad.


Desierta Soledad:

Precipitado por mi juventud, te creí una rápida solución a mis incesantes contrariedades. No dudé en buscarte, me fié en que el tiempo desbarata las heridas y sin más giros te tomé.
El vacío fue en principio un reparo para mi cuerpo cansado y luego la agonía más estruendosa que he sabido experimentar.

¿Habrás sido el remedio para mi vida enfebrecida o la pastilla que oculta los síntomas? ¿Habré sido valiente en desistir, o un cobarde en callar?

¿Por qué tan abrupta y no dosificadamente?

Sólo pretendía un poco de libertad y me encadené a extrañar por siempre. 

martes

Las horas que quedan son más largas

Si nunca tomé referencia alguna de horóscopos, supersticiones, brujerías, ni aún pronósticos financieros, apocalípticos, del tiempo o del que fuese. Si jamás en la vida di cabida a cualquier indicio que me obligase a pensar que el destino no lo escribiésemos sino que estuviese preestablecido. ¿Por qué, sabiendo que lo detesto, me exiges cuestionarme en lo que haremos cuando aquel hecho anunciado nos separe?
¿Por qué no librarnos del fastidio de anticipar y me dejas dormir despreocupado en tu cobijo? Una noche más aunque sea. De esta manera tal vez pueda alejarme por un instante de aquello que me atormenta. Ya habrá tiempo para ocuparse…

¿Por qué vemos el presente como un día menos?

No repares en lo que digo, no debo pedirte más…
Ya me lo has dado todo…

Desde el comienzo supimos que el momento iba a llegar y eso no te detuvo. Si hay algo que me cuestionaré hasta el más profundo silencio, es haberte involucrado en esto. Pero aunque suene injusto, nunca lo hubiese llevado mejor de no haberme tomado contigo y tu incondicional correspondencia.

Nada tengo resuelto, pero no me asusto tanto de no detenerme en ello.
No existe algo endeble cuando hay una historia en común y proyectos que no se cerrarán.

lunes

Adquirida Sazón

Tal como ingenuo niño honesto, inquieto y vehemente, accedí a tus enredados encantos. Sin motivos te enjuicié, me animé, te conocí y me enamoré con presura y contundencia.

Poseyéndote ya como ocupación dominante en mi inmaturo trazo de vida, desposeído de todo vestigio y cordura y privado de experiencia alguna, me entregué íntegro a tu universo confuso y desconocido.

¡Creí que lo eras todo y dejé todo por creerlo!
Grave error, morosa premisa. Hoy acentuado precepto.
Imposible de olvidar los hechos que enmarcaron mi adolescencia e indiscutiblemente definieron mi carácter.

¿Pero cómo habría de presentirlo yo, tan inepto joven? ¿En qué lugar de mi fiada actitud, incorporaría insigne desengaño? ¿Con qué improvisada arma me defendería ante tal arcana e imperiosa agresión? ¡Que fatal desilusión, brutal porrazo con la realidad! Desarrollo forzado. ¡Cuanta aflicción!
Tanto lloré que consumido y vacío fui áspero y apático.

Pero fue una etapa tan solo, que me ha dejado como efecto/enseñanza la marcada templanza y tenacidad, la importancia de la perseverancia, y la perdida esperanza como única política de conducta.
Hoy me encuentro agradecido con mi historia, porque con cada curva dada me condujo a quién soy en esencia.

Retribuyo mi carácter a los hechos que me curtieron, cual cuero de animal, cual ilustre enseñanza...

sábado

Mujer-niña:

Iletrado me hallo de deber que expresar lo que en mi aflora al despedir otra noche contigo en mis brazos. Ese crédito varonil de que me perteneces y de que debo protegerte. Porque has sido facultada para enmendar ágilmente contusiones de mi pasado, generando -casi sin esfuerzos- la perpetua vocación que hoy asumo de amarte.

Nuestros cuerpos desnudos y entrelazados. La conexión que nos atrapa y nos hace uno, en actos e intenciones. El cumplido de creer que no ha de terminarse nunca lo nuestro. Porque eres lo que busco y soy quién llena tus espacios.

Tu sudor confundiéndose con el mío, tu respiración trepidante, tu eufonía y los sonidos incitados con cada movimiento. Todo tan sano y mágico que de no ser tangible, perecería irreal.

A veces me torturo y pienso, ¿Qué me quitará Dios, por hacerme meritorio del privilegioso poder de ser usufructuario de tu esencia? ¿Qué falta me corresponderá algún día, por ser cabeza ejecutiva de tus quimeras fantasías y llevar a cabo lo que creías utópico? ¿Seré culpable de alguna forma, por haberte desflorado, mostrándote ante un mundo que conocías solo de omisión? Tan juvenil y rozagante, tan inocente! ¡Que sustento más preciado para un hombre vanidoso!
¿Por qué he de merecer todo esto? ¿Cuál será el precio que deberé pagar en esta vida, donde todo es recíproco y justo?
¿Cuál?

Me aflige la idea de pensarlo...